jueves, 12 de julio de 2012

La personalidad de la radio

RESUMEN: La radio está privilegiada por ser la que traspasa las barreras de lo ya establecido, permite al oyente imaginar, fantasear hasta lo que nunca antes ha existido, un buen radialista provoca emociones y un vínculo de afectos y emociones tan cercanos o tan vivenciales que hacen de él un fiel seguidor del programa. Tomemos en cuenta que al hacer radio creamos encuentros, los sonidos son el personaje principal del cual aprovechamos para dar significado al significante, no olvidemos que la risa es un elemento que conviene en el uso del lenguaje radiofónico debido a que así entretenemos al oyente y eso es lo que se busca sin alejarlo del ámbito educativo que tiene la radio. 


PALABRAS CLAVE: Vínculo – sonido – cómplice – emociones – sentimientos – afectos – racionalidad – imaginación – fantasía

Qué pasaría si les digo que el teléfono celular cuando cae y ocasiona un golpe no suena, o que cuando tocamos la guitarra no producimos melodías, podríamos entender que el sonido no está en las cosas sino es el oído que las hace sonar, son las vibraciones del aire que se dirigen a los conductos de nuestro oído para así nosotros captar este sonido.

Pero ¿y cómo pasa esto? Les cuento que fuimos dotados de órganos auditivos podemos percibir el aúllo de los perros en la madrugada, el silbido de nuestro padre al llegar a casa, el rugir de un tigre, el cantar de los pajaritos al amanecer, de las carcajadas de mamá y de nuestras hermanas en la sala, etc. innumerables sonidos que produce nuestro oído, propiamente dicho. A que no sabían lo talentoso que ese este aparatito diminuto en nuestro organismo.

El sonido entra por el pabellón de la oreja, esos cartílagos que a veces jugamos con ellos por lo flexibles que son, éste nos permite dirigir las ondas sonar a un pasadizo angosto de 24 milímetros introduciéndonos a una cavidad llena de pelos y montículos de cera hasta llegar al tímpano, está muy bien protegida y cerrada para no dejar pasara intrusos, aquí sólo rebotan las ondas y lo hacen vibrar pero tiene sus refuerzo que permiten sujetarlo para soportar tales vibraciones, son los tres huesitos más pequeños de todo el cuerpo humano: el martillo, el yunque y el estribo. Ellos funcionan como un preamplificador: del tímpano al estribo, se mantiene la misma frecuencia de sonido, pero su intensidad ha aumentado veinte veces.

Siguiendo el recorrido atravesamos una ventana ovalada para descubrirnos en un embrollo, del cual nos zafamos sin mayor dificultad y nadando sumergiéndonos en un líquido llamado la endolinfa. Y cuando nos damos cuenta, estamos en el más prodigioso auditorio de música jamás creado, aquí hay más de 25 mil teclas de un piano de tan sólo 25 milímetros de longitud. Y nuestro artista estrella es la endolinfa, quien hace vibrar a cada una de las teclas correspondientes que deben sonar.

Este artista nos hará vibrar con impulsos sonoros que se convierten en informaciones y sentimientos; y es así como el cerebro ofrece en milésimas de segundos una imagen mental del sonido y una determinada emoción a ella. Este mundo es un mundo netamente sonoro, y he aquí un link sobre este los significados que nos puede producir sonidos en  radio http://www.vivalaradio.org/gestion-radios-comunitarias/produccion/14paisaje-sonoro.html

Nuestros oídos pueden sentir, quién no ha sentido el calor de una persona querida aunque esté lejos con tan sólo escuchar su voz cálida expresando sus sentimientos de afecto, el tan soñado para los hijos “estoy orgulloso de ti” de una madre, o “ese es mi hija(o) de un padre. El calor lo da el oído, nos da una conexión íntima a quien nos dirigimos.

Es así como la radio ha llegado a ocupar un medio que te acompaña a todas partes, tu cómplice, es un medio de comunicación íntimo, casi privado. La radio permite crear un vínculo emocional con el oyente o la oyente, él desea escucharnos, sentir que la conversación es entre el locutor y el receptor, nadie más. Hablar por radio es emocionar, es despertar sentimientos, dolor, tristeza, alegría, resignación, sentido de superación, esperanza, angustia, melancolía, nos hace reír, jugar, gritar, saltar, sudar, etc. Son innumerables los sentimientos y/o emociones que el lenguaje afectivo que un locutor nos envuelve. En radio lo afectivo es lo efectivo. Y teniendo ésta como principal característica en una radio la programación debe crear intimidad con el receptor; es decir, un tono de confianza, un grado de complicidad entre locutor y oyente.  

La audiencia enciende la radio para salir de la rutina, de esos días donde se levanta, desayuna, trabaja o estudia, almuerza, y sigue la otra rutina del día, escuchando el sonido insoportable de los cláxones, del tipo que te empuja y para él tú tuviste la culpa, etc. Es aquí, desde que el oyente decide encender su transmisor para desconectar sus problemas.
Y ¿qué crees que espera el oyente o la oyente? ¿Más problemas? O una voz que le alegre la vida, ojo sin perder la misión educativa que tiene la radio, una voz que entretiene y a la vez enseña, que acompaña. Revisen este pdf que nos brinda consejos de la función de un buen radialista: http://interaudio.org/mos/interaudiodoc/handout/Materiales%20des%20aprendizaje%20(spanisch)/El%20lenguaje%20(Sprechen%20im%20Radio).pdf

Una de las actividades más ricas y que te mantienen vivo es la risa, que en este mundo, la hemos dejado de lado por atender nuestras responsabilidades, creemos que no la podemos incluir en nuestra vida laboral o que implique profesionalismo. La risa es un gesto natural del cual todos demos estar gustosos de demostrar.

Hay que aprender a reírse ante el micrófono, la audiencia se merece una radio alegre, a la altura de sus oídos. Mostrarnos empáticos con el oyente, crear un ambiente de confianza sin llegar a la irrespetar a los demás es la palanca de empuje para conectar con el oyente mediante la radio.

La radio permite crear imágenes auditivas en el cerebro de las personas, dicen que una imagen vale más que mil palabras y esta frase también involucra las imágenes creadas a través del oído. Un buen radialista tiene la capacidad de hacer ver mediante el oído, facultando al oyente imaginarse hasta las más ficticias escenas que jamás haya soñado. Es más deja volar tanto la imaginación que ésta se convierte en fantasía, en la cual todo es posible aunque no lo sea. Un link que nos ayuda a comprender mejor la imaginación en la radio: http://leyberry2011.blogspot.com/2011/04/la-radio-la-radio-es-un-medio-de.html

Con esto, no vamos a desmeritar la acción de la racionalidad. También se despierta, mediante el lenguaje radiofónico, nuevas ideas, estimular el sentido de crítica, de formar juicios, etc.

La capacidad de seducción que tiene la radio al oyente es la que mantiene prendida la oreja del oyente a la radio, el caso es establecer una corriente afectiva del emisor hacia el receptor y viceversa, encerrándolos en un mundo donde los dos pueden hablar sin prejuicios, ni perjuicios, donde son amigos incondicionales y sobre todo cómplices de aventuras en una tarde de verano.

SÍNTESIS: La actividad radiofónica que realiza un comunicador es aquella que puede hacer sentir y/o ver al oyente, la que muestra emociones, sentimientos, afectos que tenga como consigna principal otorgarle la posibilidad de hacer oler sin nariz, acariciar sin manos y saborear a la distancia.

REFERENCIAS:

Gutiérrez, M. Perona, J. (2002). “Teoría y técnica del lenguaje radiofónico”. España. Editorial Bosch S.A.



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