RESUMEN:
El lenguaje radiofónico incluye partes técnicas como la calidad de los equipos
como canales de difusión del mensaje hasta la misma palabra de la voz humana,
instrumento otorgado para hacer brillar lo que jamás brilló. Permite que los
oyentes y las oyentes se emocionen con el mensaje. El rol de un buen radialista
está presente en esos cambios de emociones, sentimientos, de colores, de
calores que puede llevar a sentir al radioescucha y sumergirlo en un ambiente
completamente distinto al que está en la vida real. Este pdf le ayudará a
profundizar en el tema http://perio.unlp.edu.ar/produccionradiofonica1/Bibliografia/balsebre.pdf
PALABRAS
CLAVE: Técnicas – lenguaje – ruido – voz - música – efectos – silencio – recursos –
formas de expresión
En
nuestra vida diaria estamos constantemente escuchando ruidos, como cuando se
caen los platos al piso, cuando tiramos los zapatos, cuando se cae el lapicero
en pleno examen, cuando pasa un tráiler enorme justo cuando estás almorzando,
cuando ves una película de terror y gritar de miedo, etc. etc. Son muchos los
ruidos los cuales escuchamos diariamente. Pero en el lenguaje radiofónico, le
llamamos ruido a las fallas, equívocos y tergiversaciones en la transferencia
de un mensaje, estás van desde complicaciones técnicas hasta las diferencias
culturales y enredos psicológicos.
Cuando
emití por primera vez un programa radial con una compañera, me di cuenta que
como locutores somos responsables de la emisión del mensaje que estamos dando y
no sólo del qué sino también del cómo lo manifestamos, tener en cuenta la
postura, la pronunciación, la claridad del timbre, la entonación si es la
adecuada para el mensaje emitido, etc. innumerables factores que si no lo
sabemos manejar podría producir ruidos y con esto provocaría que los oyentes no
entendieran el mensaje y crearíamos confusiones o tergiversaciones del mismo.
Otro
factor importante, en la práctica del lenguaje radiofónico y que pueden
producir ruido en el mensajes son los micrófonos, es uno de los canal por donde
se va a emitir el mensaje, por lo tanto, es de vital importancia que sea de
calidad porque el oyente o la oyente no tiene por qué estar soportando sonidos
chillones.
También
tenemos que aceptar que la mayoría de personas escuchan la radio haciendo otra
actividad, como por ejemplo: cocinando, viendo imágenes, comprando,
conduciendo, etc. aquí acarrean las interrupciones de otras personas o cosas
que distraen al receptor y causan ruidos en la comunicación en la radio.
Otro
factor que produce ruido en la comunicación radial son las diferencias
culturales, entendemos de éstas primero el idioma el cual limita la comprensión
del mensaje, ya que una persona que se encuentra en Escocia habla escocés o
inglés y hasta gaélico pero si la misma persona intenta transmitir un mensaje a
una niña de los andes de Colombia será incapaz de entender y decodificarlo.
Otro ejemplo claro de esta diferencia cultural, está en las clases sociales,
una persona que pertenece al nivel socio-económico alto entenderá distintamente
un mensaje que la de un nivel medio o bajo, cada uno lo interpretará a su
manera y le dará un sentido subjetivo, tal vez un sentido que no coincidió con
el que pretendió el emisor.
Como
radialistas también podemos caer en este factor que produce ruido en la
comunicación, si usamos términos muy técnicos o elaborados y no empleamos el
lenguaje coloquial estamos contribuyendo a que el oyente no tenga la menor idea
de lo que hablamos y hasta se puede sentir humillado. Cada persona es un mundo,
debido a su experiencia, vivencias, a su entorno social, cultural, económico,
político que hacen las diferencias culturales pero está en el comunicador
lograr que a pesar de las diferencias comprendan el mensaje que se quiso
transmitir con claridad.
El
sentido de las cosas lo pone el sujeto, no el mensaje, hay que aprovechar las
coincidencias de significados y la diferencia de sentidos para hacer de una
comunicación más rica.
Los
locutores están dirigiendo su mensaje a millones de receptores pero la pregunta
es ¿conocemos al público a quienes nos dirigimos? ¿Conocemos qué palabras usan,
cómo viven, cómo trabajan, cómo es? A veces nos preguntamos por qué no tengo
audiencia si el cometido es de sumo interés público, tal vez sea porque como
radialista no esté la actitud de relacionarme con el otro, de ganarme su
confianza, no estar cerrado en mis propios códigos pues para transmitir un
mensaje y que éste produzca un interés en el receptor debemos pensar si la
emisión está siendo cómo el público es, repensar toda la emisión desde la
perspectiva de la recepción. Aprender los signos que manejan aquellos y
aquellas con quienes quiero relacionarme hará que el radioescucha le interés y
e mantenga fiel.
Por
algo contamos con dos orejas y una boca, haciendo mención lo perfecto que Dios
hizo al hombre: hablar menos, escuchar el doble.
Si
de lenguaje radiofónico hablamos, hay que hacer énfasis en tres elementos que
si bien es cierto son muy diferentes, se complementan entre sí, nos estamos
refiriendo a: la voz humana, los efectos de sonido y la música. Los dos últimos
aparecieron primero y ahora se ponen felices al servicio de la palabra la cual
es empleada por la voz humana, aunque las tres son primordiales para la
transmisión de un mensaje radiofónico, la palabra está ligada la parte de la razón
del oyente porque es la generadora de ideas.
Los
efectos sonoros van directo a la imaginación del oyente, mientras que la música
crea sentimientos y las palabras concretas permiten despertar imágenes
auditivas en la mente del receptor.
Pero
el lenguaje radiofónico no queda ahí, el uso adecuado de las palabras son la
principal fuente para que entiendan los receptores. Hablar de forma sencilla,
sin palabras técnicas, sin presumir de lo instruidos que somos, debemos hablar
pensando en que nos entiendan a la primera sin que necesiten revisar un
diccionario. Cuántos de nosotros hemos sido víctimas de este tipo de
atropellos, en los que tenemos que preguntarnos ¿qué, qué dijo? Y no
necesariamente porque no escuchamos sino porque no entendimos las palabras que
utilizó. Para dirigirnos al oyente o a la oyente debemos estar en concordancia
con el contexto, usar palabras coloquiales si es un ambiente familiar, utilizar
jergas si es más vulgar o tecnicismos si estamos en una reunión con
profesionales.
Esto
mismo pasa con las llamadas malas palabras, tienen una explicación en su
origen, todo se originó desde la división de las clases sociales en el cual los
campesinos no dejaron las viejas palabras y los ricos hablaban con más finura.
Pero en radio, hay reglas del buen hablar a tomar en cuenta pero esto no impide
que las eliminemos completamente, en el lenguaje radiofónico la primera regla
es la de respetar la sensibilidad de nuestra gente, que varía de un lugar a
otro o también de un formato a otro (en un sociodrama se va a permitir mucho
más que en un noticiero).
En
cuanto a las palabras técnicas hay algunas que el público sí debe acceder para
defenderse en la vida. Aquí la radio cumple una función educativa, divulgar la
ciencia y la técnica para ayudar a los radioescuchas a desenvolverse mejor en
los tiempos que vivimos. Pero debemos aplicar siempre la ley de la redundancia
porque así como un niño que recién aprende a hablar tenemos que repetirle las
palabras y su significado para que se le quede grabado.
En
el lenguaje radiofónico utilizamos las palabras concretas, frases cortas sin
mucho embrollo porque sino tiende a aburrir al radioescucha, pero con esto no
quiero decir que debemos ser locos empedernidos por la brevedad y la concisión
en nuestro lenguaje es más la palabra sencilla no basta si no brilla.
A
qué me refiero con esto, pues veamos, recordemos nuestras clases de primaria
que nos daban las típicas tareas de describir una imagen. Esta palabra
“describir” de esto estoy hablando o como en radio se diría crear imágenes
auditivas, darle al oyente mediante nuestro lenguaje empleado la capacidad de
crear. Tenemos varios recursos al alcance de nuestra lengua para hablar con más
color y calor.
Lo
primero, la materialidad de las palabras: son concretas, pueden crecer, están
vivas, se proyectan y se mueven en nuestro mundo de imágenes que constantemente
estamos ideando y visualizando. En radio no importa cuánto decimos si no cómo
lo decimos, es ganar la imaginación del oyente más que el tiempo. Les invito a
abrir este link que nos informará de cómo los radialistas producían sonidos que
hacían volar la imaginación del oyente, antiguamente http://www.salmorejo.com/ruidos/radio/index.htm
Otro
de los recursos es el lenguaje poético que usamos con facilidad, consiste en
traducir conceptos abstractos en imágenes por ejemplo la muy usada frase de mi
madre cuando se llena de cólera “me entra mi indio” o también solemos
adjudicarle colores a nuestros sentimientos el rojo para los enamorados; el
verde de la esperanza; el blanco, pureza; el azul, seriedad, etc.
También
destacan las comparaciones y metáforas. Vivimos rodeados de exageradas
comparaciones “eres tan delgada como la aguja” o en la literatura, se llaman
propiamente dicho, los símiles. Cuando quitamos el puente de las comparaciones
(cómo, que o más) se convierten en metáforas hasta aparecen las parábolas, la
cuales Jesús es el experto, comparando la humanidad con su rebaño y a personas
que actuaban de mala manera como la oveja perdida que quería encontrar.
Y
si de humor hablamos, las exageraciones en el lenguaje radiofónico son caídas
del cielo, se trata de ponerle gracia a nuestras frases comunes, como por
ejemplo, si en vez de decir esta niña mucho grita, decimos, esta niña parece
que tuviera un pito en la boca, sonaría mucho más gracioso y serían frases
estridentes, desorbitadas, sacadas de quicio.
También
entran a tallar los refranes, a quién no le han sacado uno cuando hizo una mala
jugada, recuerdo muy bien que nuestra profesora de primaria en mi colegio de
monjas nos regañaba de la manera más sutil con un refrán muy tajante “al que le
cae el guante, que se lo chante” después de una llamada de atención. Los
radialistas podemos crear, inventar nuevos refranes que se adapten al contexto,
a quien nos estamos dirigiendo según el mensaje que estemos dando.
Por
otro lado, un recurso muy usado en el lenguaje radiofónico son las narraciones,
de por sí, nos gusta escuchar historias, aventuras, anécdotas, cosas que han
pasado, reales o ficticias, o acaso, ¿no se acuerdan cuando el abuelo venía a
contar innumerables historias de su vida de joven, sus hazañas, travesuras de
nuestros padres que nos encantaba cuando tan sólo iba por el comienzo de la
historia. Eso mismo pasa en un radioescucha, las narraciones lo cautivan.
Existen
formas expresivas de utilizar el lenguaje que usamos frecuentemente en nuestras
conversaciones: la información, la curiosidad, el asombro y la autoridad. La
primera hace alusión a las frases enunciativas, por otro lado las
interrogativas producen curiosidad, interpelan al oyente, llaman su atención,
se queda pensando en su respuesta. Las admirativas te cambian, te asombras,
sirven parea resaltar algo, para elevar la temperatura de la charla. Y por
último, las apelativas o de orden son las que utilizamos para acusar,
denunciar, reprender, para señalar como fiscalizadores de la radio. Para cada
forma de expresión nos comunicamos con distintos ritmos en las frases para así
logran un lenguaje más coloquial y cercano.
El
lenguaje sexista, como comunicadores, hay que saberlo manejar, nos dirigimos
constantemente a personas, aquí incluimos a hombres y mujeres, el sexismo
lingüístico se refiere a la forma de los mensajes. Aquí les dejo un link que
les ayudará ampliar sus horizontes según este tema del sexismo en los medios de
comunicación http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/susana_salazar.pdf
¿Cómo
democratizar nuestro lenguaje? Pues aquí le van algunas sugerencias, veamos:
§ Optemos por explicar el doble sujeto
de una acción, utilizar los dos géneros para referirnos a cada sexo sin olvidar
a uno.
§ Buscar sujetos más amplios que
abarquen a ambos géneros, por ejemplo “personas”.
§ Feminizar las palabras que han sido
secuestradas por los hombre: Decir presidenta, ingeniera, médica, etc.
§ Equilibrar los ejemplos con que
hablamos: Si vamos a describir acciones que no sólo estén enfocadas a lo que
realiza el hombre sino incluir a la mujer, alternando a ambos sexos en un
párrafo.
§ Evitar los saltos semánticos: no poner
a los hombres como protagonistas de los hechos y a la mujer en calidad de
acompañantes.
§ Emplear la regla de la inversión:
escribir en femenino lo que comúnmente redactamos en masculino.
§ Evitar las comparaciones odiosas: como
estereotipar al hombre con el más fuerte y a la mujer como la más débil de los
dos géneros.
Estas
sugerencias están para enriquecer nuestro lenguaje radiofónico creando mayor
democracia que contribuya al desarrollo de la humanidad, no es para esclavizar
al lenguaje, sino liberarlo.
SÍNTESIS:
Después de leer este artículo, a nosotros como comunicadores o comunicadoras nos
queda darnos a entender por nuestros oyentes con las diferentes pautas que
conocemos, con estrategias en donde el público nos sienta más cerca ellos sin
que el mensaje no sea comprendido, tratar de ser cómo ellos , conocerlos, el
tema de la comunicación se refiere a relacionarse, comunicarse en el cual
nuestro desafío es y será siempre crear vínculos afectivos con nuestro
receptor, así que primero lo primero, pensemos a quiénes nos dirigimos, nunca
olvidarlo.
REFERENCIAS:
VÍDEOS:


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