jueves, 12 de julio de 2012

Lenguaje de la radio


RESUMEN: El lenguaje radiofónico incluye partes técnicas como la calidad de los equipos como canales de difusión del mensaje hasta la misma palabra de la voz humana, instrumento otorgado para hacer brillar lo que jamás brilló. Permite que los oyentes y las oyentes se emocionen con el mensaje. El rol de un buen radialista está presente en esos cambios de emociones, sentimientos, de colores, de calores que puede llevar a sentir al radioescucha y sumergirlo en un ambiente completamente distinto al que está en la vida real. Este pdf le ayudará a profundizar en el tema http://perio.unlp.edu.ar/produccionradiofonica1/Bibliografia/balsebre.pdf

PALABRAS CLAVE: Técnicas – lenguaje – ruido – voz -  música – efectos – silencio – recursos – formas de expresión

En nuestra vida diaria estamos constantemente escuchando ruidos, como cuando se caen los platos al piso, cuando tiramos los zapatos, cuando se cae el lapicero en pleno examen, cuando pasa un tráiler enorme justo cuando estás almorzando, cuando ves una película de terror y gritar de miedo, etc. etc. Son muchos los ruidos los cuales escuchamos diariamente. Pero en el lenguaje radiofónico, le llamamos ruido a las fallas, equívocos y tergiversaciones en la transferencia de un mensaje, estás van desde complicaciones técnicas hasta las diferencias culturales y enredos psicológicos.

Cuando emití por primera vez un programa radial con una compañera, me di cuenta que como locutores somos responsables de la emisión del mensaje que estamos dando y no sólo del qué sino también del cómo lo manifestamos, tener en cuenta la postura, la pronunciación, la claridad del timbre, la entonación si es la adecuada para el mensaje emitido, etc. innumerables factores que si no lo sabemos manejar podría producir ruidos y con esto provocaría que los oyentes no entendieran el mensaje y crearíamos confusiones o tergiversaciones del mismo.

Otro factor importante, en la práctica del lenguaje radiofónico y que pueden producir ruido en el mensajes son los micrófonos, es uno de los canal por donde se va a emitir el mensaje, por lo tanto, es de vital importancia que sea de calidad porque el oyente o la oyente no tiene por qué estar soportando sonidos chillones.

También tenemos que aceptar que la mayoría de personas escuchan la radio haciendo otra actividad, como por ejemplo: cocinando, viendo imágenes, comprando, conduciendo, etc. aquí acarrean las interrupciones de otras personas o cosas que distraen al receptor y causan ruidos en la comunicación en la radio.

Otro factor que produce ruido en la comunicación radial son las diferencias culturales, entendemos de éstas primero el idioma el cual limita la comprensión del mensaje, ya que una persona que se encuentra en Escocia habla escocés o inglés y hasta gaélico pero si la misma persona intenta transmitir un mensaje a una niña de los andes de Colombia será incapaz de entender y decodificarlo. Otro ejemplo claro de esta diferencia cultural, está en las clases sociales, una persona que pertenece al nivel socio-económico alto entenderá distintamente un mensaje que la de un nivel medio o bajo, cada uno lo interpretará a su manera y le dará un sentido subjetivo, tal vez un sentido que no coincidió con el que pretendió el emisor.

Como radialistas también podemos caer en este factor que produce ruido en la comunicación, si usamos términos muy técnicos o elaborados y no empleamos el lenguaje coloquial estamos contribuyendo a que el oyente no tenga la menor idea de lo que hablamos y hasta se puede sentir humillado. Cada persona es un mundo, debido a su experiencia, vivencias, a su entorno social, cultural, económico, político que hacen las diferencias culturales pero está en el comunicador lograr que a pesar de las diferencias comprendan el mensaje que se quiso transmitir con claridad.

El sentido de las cosas lo pone el sujeto, no el mensaje, hay que aprovechar las coincidencias de significados y la diferencia de sentidos para hacer de una comunicación más rica.
Los locutores están dirigiendo su mensaje a millones de receptores pero la pregunta es ¿conocemos al público a quienes nos dirigimos? ¿Conocemos qué palabras usan, cómo viven, cómo trabajan, cómo es? A veces nos preguntamos por qué no tengo audiencia si el cometido es de sumo interés público, tal vez sea porque como radialista no esté la actitud de relacionarme con el otro, de ganarme su confianza, no estar cerrado en mis propios códigos pues para transmitir un mensaje y que éste produzca un interés en el receptor debemos pensar si la emisión está siendo cómo el público es, repensar toda la emisión desde la perspectiva de la recepción. Aprender los signos que manejan aquellos y aquellas con quienes quiero relacionarme hará que el radioescucha le interés y e mantenga fiel.
Por algo contamos con dos orejas y una boca, haciendo mención lo perfecto que Dios hizo al hombre: hablar menos, escuchar el doble.

Si de lenguaje radiofónico hablamos, hay que hacer énfasis en tres elementos que si bien es cierto son muy diferentes, se complementan entre sí, nos estamos refiriendo a: la voz humana, los efectos de sonido y la música. Los dos últimos aparecieron primero y ahora se ponen felices al servicio de la palabra la cual es empleada por la voz humana, aunque las tres son primordiales para la transmisión de un mensaje radiofónico, la palabra está ligada la parte de la razón del oyente porque es la generadora de ideas.

Los efectos sonoros van directo a la imaginación del oyente, mientras que la música crea sentimientos y las palabras concretas permiten despertar imágenes auditivas en la mente del receptor.

Pero el lenguaje radiofónico no queda ahí, el uso adecuado de las palabras son la principal fuente para que entiendan los receptores. Hablar de forma sencilla, sin palabras técnicas, sin presumir de lo instruidos que somos, debemos hablar pensando en que nos entiendan a la primera sin que necesiten revisar un diccionario. Cuántos de nosotros hemos sido víctimas de este tipo de atropellos, en los que tenemos que preguntarnos ¿qué, qué dijo? Y no necesariamente porque no escuchamos sino porque no entendimos las palabras que utilizó. Para dirigirnos al oyente o a la oyente debemos estar en concordancia con el contexto, usar palabras coloquiales si es un ambiente familiar, utilizar jergas si es más vulgar o tecnicismos si estamos en una reunión con profesionales.

Esto mismo pasa con las llamadas malas palabras, tienen una explicación en su origen, todo se originó desde la división de las clases sociales en el cual los campesinos no dejaron las viejas palabras y los ricos hablaban con más finura. Pero en radio, hay reglas del buen hablar a tomar en cuenta pero esto no impide que las eliminemos completamente, en el lenguaje radiofónico la primera regla es la de respetar la sensibilidad de nuestra gente, que varía de un lugar a otro o también de un formato a otro (en un sociodrama se va a permitir mucho más que en un noticiero).

En cuanto a las palabras técnicas hay algunas que el público sí debe acceder para defenderse en la vida. Aquí la radio cumple una función educativa, divulgar la ciencia y la técnica para ayudar a los radioescuchas a desenvolverse mejor en los tiempos que vivimos. Pero debemos aplicar siempre la ley de la redundancia porque así como un niño que recién aprende a hablar tenemos que repetirle las palabras y su significado para que se le quede grabado.

En el lenguaje radiofónico utilizamos las palabras concretas, frases cortas sin mucho embrollo porque sino tiende a aburrir al radioescucha, pero con esto no quiero decir que debemos ser locos empedernidos por la brevedad y la concisión en nuestro lenguaje es más la palabra sencilla no basta si no brilla.

A qué me refiero con esto, pues veamos, recordemos nuestras clases de primaria que nos daban las típicas tareas de describir una imagen. Esta palabra “describir” de esto estoy hablando o como en radio se diría crear imágenes auditivas, darle al oyente mediante nuestro lenguaje empleado la capacidad de crear. Tenemos varios recursos al alcance de nuestra lengua para hablar con más color y calor.

Lo primero, la materialidad de las palabras: son concretas, pueden crecer, están vivas, se proyectan y se mueven en nuestro mundo de imágenes que constantemente estamos ideando y visualizando. En radio no importa cuánto decimos si no cómo lo decimos, es ganar la imaginación del oyente más que el tiempo. Les invito a abrir este link que nos informará de cómo los radialistas producían sonidos que hacían volar la imaginación del oyente, antiguamente http://www.salmorejo.com/ruidos/radio/index.htm

Otro de los recursos es el lenguaje poético que usamos con facilidad, consiste en traducir conceptos abstractos en imágenes por ejemplo la muy usada frase de mi madre cuando se llena de cólera “me entra mi indio” o también solemos adjudicarle colores a nuestros sentimientos el rojo para los enamorados; el verde de la esperanza; el blanco, pureza; el azul, seriedad, etc.

También destacan las comparaciones y metáforas. Vivimos rodeados de exageradas comparaciones “eres tan delgada como la aguja” o en la literatura, se llaman propiamente dicho, los símiles. Cuando quitamos el puente de las comparaciones (cómo, que o más) se convierten en metáforas hasta aparecen las parábolas, la cuales Jesús es el experto, comparando la humanidad con su rebaño y a personas que actuaban de mala manera como la oveja perdida que quería encontrar.

Y si de humor hablamos, las exageraciones en el lenguaje radiofónico son caídas del cielo, se trata de ponerle gracia a nuestras frases comunes, como por ejemplo, si en vez de decir esta niña mucho grita, decimos, esta niña parece que tuviera un pito en la boca, sonaría mucho más gracioso y serían frases estridentes, desorbitadas, sacadas de quicio.

También entran a tallar los refranes, a quién no le han sacado uno cuando hizo una mala jugada, recuerdo muy bien que nuestra profesora de primaria en mi colegio de monjas nos regañaba de la manera más sutil con un refrán muy tajante “al que le cae el guante, que se lo chante” después de una llamada de atención. Los radialistas podemos crear, inventar nuevos refranes que se adapten al contexto, a quien nos estamos dirigiendo según el mensaje que estemos dando.

Por otro lado, un recurso muy usado en el lenguaje radiofónico son las narraciones, de por sí, nos gusta escuchar historias, aventuras, anécdotas, cosas que han pasado, reales o ficticias, o acaso, ¿no se acuerdan cuando el abuelo venía a contar innumerables historias de su vida de joven, sus hazañas, travesuras de nuestros padres que nos encantaba cuando tan sólo iba por el comienzo de la historia. Eso mismo pasa en un radioescucha, las narraciones lo cautivan.

Existen formas expresivas de utilizar el lenguaje que usamos frecuentemente en nuestras conversaciones: la información, la curiosidad, el asombro y la autoridad. La primera hace alusión a las frases enunciativas, por otro lado las interrogativas producen curiosidad, interpelan al oyente, llaman su atención, se queda pensando en su respuesta. Las admirativas te cambian, te asombras, sirven parea resaltar algo, para elevar la temperatura de la charla. Y por último, las apelativas o de orden son las que utilizamos para acusar, denunciar, reprender, para señalar como fiscalizadores de la radio. Para cada forma de expresión nos comunicamos con distintos ritmos en las frases para así logran un lenguaje más coloquial y cercano.

El lenguaje sexista, como comunicadores, hay que saberlo manejar, nos dirigimos constantemente a personas, aquí incluimos a hombres y mujeres, el sexismo lingüístico se refiere a la forma de los mensajes. Aquí les dejo un link que les ayudará ampliar sus horizontes según este tema del sexismo en los medios de comunicación http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/susana_salazar.pdf

¿Cómo democratizar nuestro lenguaje? Pues aquí le van algunas sugerencias, veamos:


§  Optemos por explicar el doble sujeto de una acción, utilizar los dos géneros para referirnos a cada sexo sin olvidar a uno.

§  Buscar sujetos más amplios que abarquen a ambos géneros, por ejemplo “personas”.

§  Feminizar las palabras que han sido secuestradas por los hombre: Decir presidenta, ingeniera, médica, etc.

§  Equilibrar los ejemplos con que hablamos: Si vamos a describir acciones que no sólo estén enfocadas a lo que realiza el hombre sino incluir a la mujer, alternando a ambos sexos en un párrafo.

§  Evitar los saltos semánticos: no poner a los hombres como protagonistas de los hechos y a la mujer en calidad de acompañantes.

§  Emplear la regla de la inversión: escribir en femenino lo que comúnmente redactamos en masculino.

§  Evitar las comparaciones odiosas: como estereotipar al hombre con el más fuerte y a la mujer como la más débil de los dos géneros.



Estas sugerencias están para enriquecer nuestro lenguaje radiofónico creando mayor democracia que contribuya al desarrollo de la humanidad, no es para esclavizar al lenguaje, sino liberarlo.

SÍNTESIS: Después de leer este artículo, a nosotros como comunicadores o comunicadoras nos queda darnos a entender por nuestros oyentes con las diferentes pautas que conocemos, con estrategias en donde el público nos sienta más cerca ellos sin que el mensaje no sea comprendido, tratar de ser cómo ellos , conocerlos, el tema de la comunicación se refiere a relacionarse, comunicarse en el cual nuestro desafío es y será siempre crear vínculos afectivos con nuestro receptor, así que primero lo primero, pensemos a quiénes nos dirigimos, nunca olvidarlo.

REFERENCIAS:











VÍDEOS:






No hay comentarios:

Publicar un comentario